aún no sabemos si desacelero.
Sólo sabemos que la vida no era lo que construimos,
tuvimos que paralizarnos y sentir de nuevo el aire en la cara.
Demostrar que somos diminutos, insignificantes, parte de un todo.
Las instantáneas cada vez son menos creíbles, más agotables.
El murmullo es mejor que el silencio, ahora escucho el ladrido del
perro por las mañanas, los albañiles trabajando, la cuidad a lo lejos.
Pensar por años que tenías el camino andado, que habías construido un sólido puente, de repente se pulverizo.
El proceso de reinvención es al interior, en el ser, buscar y equilibrar con el destiempo.

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