Me adentre hasta llegar a los pasillos laberínticos de tu pensamiento.
Me alimente de algunas gotas de tus venas y me dirige directo al corazón.
El sonido de tú latido me mostró el ritmo de mi aliento.
Estar navegando de un lado a otro, permitió anidarme cerca de tú garganta y ayudarte a pronunciar mi nombre.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario