domingo, septiembre 23, 2018

Suelto

Hace días que mis emociones están trazando caminos al interior de mi cuerpo, a partir de un estancamiento que me llevo la vida, se taparon las vías de escape para asumir, transpirar, contener y soltar la respiración. No puedo negarlo, tenía miedo, al sentir, al amar, al reír. Tenía miedo de volver a sentir esa sensación de desasosiego, de sufrimiento, sin darme cuenta que estaba pasando de un estado catatonico voraz, que consumía mi corazón, mi alma y mis huesos a la pulverización de mis sueños.
Hoy siento dolor, lloro por la noches curando, perdonando y soltando recuerdos y añoranzas. Se que la crueldad es un deseo de matar el dolor, pero equivocado, lastimando y escondiéndo la necesidad, sólo provoca ausencia. 
También me di cuenta que tenia distorcionado el dicurso, usando la ironía y sarcasmo creía que manifestaba mis emociones.
Hoy después del recuento de los daños, puedo asentar que estaré trabajando por mi, para poder dibujar un espacio en la ternura, en la alegria, en la experiencia de vivir sin temor.