Camine por la orilla del Río, dando por sentado que no había nada porque volver, era como ir pisando la línea del limbo, someterme al escrutinio del delirio y lastimar mi alma.
Podemos creer que todo lo pasado dejará huellas imborrables e inseparables entre los dos. Hemos compartido sueños, delirios, fluidos y quebrantos y sin embargo no nos pertenecemos.