jueves, febrero 25, 2010

Un gato muy especial

Después de siete años, creo que llegue a conocerte. Se que eres muy especial, orgulloso y con mucho garbo, pero también sé que tú amor hacia mi es incondicional. Has estado en todo momento conmigo. Trajiste regalos exótico, desde ratones hasta pajaritos vivos. Sabes cuándo estoy enferma, triste, alegre o enojada.

A partir de la llegada de Maga, que no fue más que para que tuvieras una compañera, cambio tú estado de ánimo, te sentiste agredido e invadido. Nunca fue la intensión. Después, llegaron a mi vida dos personas que llegaron para quedarse, no supiste como enfrentarlo, era estar y no poder acercarte, no pudiste con los cuidados de tu enfermedad. Sólo fue por ayudarte.

Ahora que te haz ido, espero cada día tú llegada, se que estas vivo y que estarás bien, eres muy fuerte y un poco silvestre, pero no me dejaste ni despedirme.

No podemos terminar esta relación así, debe haber un acuerdo. Me haces falta.

miércoles, febrero 03, 2010

Juárez, la ciudad de hazle como puedas

Tengo una vida en ciudad Juárez, nací y crecí entre la calle Brasil y Valle de Juárez, acudí al colegio Ignacio Zaragoza, a la secundaria del parque, al COBACH 6 y egresé de la UACJ. A la edad de 17 años, inicié una exploración exhaustiva de sus recovecos: el panteón clandestino, el bosque rosa, el parque hundido, los arenales...al paso del tiempo y sin haber cumplido la mayoría de edad me invitaron por primera vez a la Juárez, avenida que contaba con bares y cantinas de todo tipo: el Palmiras (actualmente la Cucaracha), el Kentuky, el Bombín, el Fred´s, el Yankis, la Brisa y sin olvidar el Open (la antesala de las almas perdidas). Pude conocer una avenida llena de gente; gringos, punks, darks, fresas, nakos y cheros, compartiendo un mismo espacio, sin problemas más que una borrachera. Siempre hemos sido una ciudad internacionalizada, hace tiempo que dejamos de sorprendernos.

Los puentes de cruce internacional eran de ir y venir sin ninguna complicación, pude caminar por las calles a cualquier hora, salir del cine de Futurama Rio Grande a las 12 de la noche y caminar hasta la casa, tomar la ruta 4 para mis desinos de siempre, la escuela y trabajo. Los problemas de adolescencia y juventud fueron salir y llegar más tarde, antes los bares no cerraban, recuerdo haber salido del Open a las 7 a.m., ir a desayunar gorditas al Seguro o barbacoa del guero.

Ciudad Juárez y El Paso tenían cosas en común, actividades que ayudaban a fortalecer la frontera. El gran puente entre las universidades permitía realizar investigación, publicación y difusión de la diversidad cultural en la que nos encontramos.

A partir del 2000 todo cambio, inicio una ola de violencia hacia las mujeres, miles de conjeturas por sus desapariciones, ningún detenido, ninguna razón. En diez años, la ciudad fue creciendo sin medida, sin planeación. Sólo se observaba como cambiaba la ciudad y crecía hacia el sur, sin infraestructura adecuada. Viviendas sin escuelas, ni parques, centros de trabajo cercanos o transporte digno.

La maquiladora fue el gancho para que miles de migrantes sureños vinieran a buscar una mejor opción de vida, encontrando sólo lo necesario, viviendo en palomares, aprendiendo del desierto, comprando un carro chatarra a 300 dólares, cuando no sabían ni manejar, algunos generando raíces porque aquí nacieron sus hijos, otros sólo esperando el momento para cruzar a los E.U.

Ciudad yonke, ciudad de paso, ciudad cantina, ciudad de perdición, son algunos de los adjetivos que han acompañado el nombre de Ciudad Juárez. Pero Juárez no es más que una ciudad abierta, de libre transito. Ciudad con un punto estratégico de paso, con ciudadanos hospitalarios, trabajadores, comprometidos.

En diciembre, escuche de un hombre sabio que hay países que nacieron para algo, por ejemplo: China para innovar, E.U.-para imponer su gobierno, imperialismo y México para ser saqueado. Desde la conquista hasta el día de hoy hemos sido saqueados. No nos sorprendamos como vemos pasar año tras año, sexenio tras sexenio, hombres mezquinos que sólo venden el país al mejor o menor postor. Vivimos en un país que se desdibuja cada seis años.

Fernando del Paso, comentó en una de sus visitas a Juárez, que: "Juárez es el síntoma de un país enfermo", eso creo, somos la manifestación de la enfermedad, por eso me quedo tranquila, lo que hay dentro del país es lo que nos mata, tonto el que crea que esta libre de su enfermedad. Habrá enfermedad física, psicológica y emocional. No hay antídoto.

Mi lastimado Juárez, espero que te recuperes una vez más, que salgamos adelante, necesitas una oportunidad, nos están lapidando, quieren que desaparezcamos, pero sé que una vez más encontraremos la forma de salir de esta.