martes, enero 20, 2009

Armario

En los espacios vacíos del armario, en los recuerdos que deseamos reacomodar y volver a dar vida, se da la extensión de nosotros mismos. Las experiencias que nos hacen volver a reír, cantar, soñar, llorar, permiten que nuestro intento por construirnos se vuelva más real.
Habremos de considerar que la continuidad y la cercanía de experiencias pasadas aunadas de un consciente colectivo nos ayudan a valorar lo vivido y más aún a reconsiderar el pasado como un cambio. La vida son estaciones, momentos, detalles. El aire trae texturas que despiertan al recuerdo, y sabemos que la memoria cuenta con un amplio registro de nuestros tropiezos, hay que sacar los trapos traslucidos de la nostalgia y darles baños de color o por fin tirarlos por el río de la huida.