domingo, agosto 10, 2008

El jardín de las delicias, Bosch

Este pintor de 1700, ha generado un gran interés de mi gatito-papito. Después de la común decisión de vernos, muy pero muy temprano y después de un mes de ausencia. Compartimos algunos gustos, como el roji-blanco, ese color en su cara, que después se plasmó en mi cuerpo.


Eran pocas las palabras, como siempre. Me pregunto si existirá otra manera de comunicarnos, creo que sí. Es claro el entendimiento de lo que deseamos en ese momento. No hay rencores, ni reclamos, mucho menos un hasta luego.

El jardín de las delicias salió de cuadro, tomó movimiento, vida, cambio. Era como si estuviera circulando, si bajara y subiera de acuerdo a lo deseado.

Regresa a su postura original al ver a los dos protagonistas tomándolo por sorpresa y sobre todo como pretexto para iniciar un juego de seducción.

Una comida preparada, una mesa puesta...creo que falto sazón, algo de costumbre al hacerlo.

Después de la muerte interminable, completa y sincronizada, mis piernas empezaron a perder fuerza, sentían un cosquilleo inusual...Maga siempre sigilosa observando. Requerimos de espacios diferentes... de aires diferentes, pero sé, que habrá siempre un momento adecuado y oportuno para observar el gran mundo de Hieronymos Bosch.

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