Hace más de cinco años que cuento con la compañía de Ayax, él es parte de mi personalidad. Muy engreído, autosuficiente, mal humorado y casi nunca se deja hacer cariños. La mayor parte del tiempo la pasábamos juntos. Recuedo cuando era muy pequeño y llego ha casa por primera vez con su hermano el Yaco, se fueron detrás de la lavadora que en ese entonces tenía al lado del gabinete de la cocina. Después de un año, su hermano muere a consecuencia de una letal picadura de viuda negra; Yaco maullaba de dolor, al despertar vi que lo único que podía mover aún era su cabeza, corrí al veterinario y al ponerlo en la plancha de metal quedo tendido.
Después de eso, Ayax no volvió a ser igual, la pasaba dormido y si no tirado en un sofá todo el día. Al paso de los años nos hicimos más unidos, una vez recuerdo que me encontraba hablando con mi hermana de una experiencia familiar terrible, lloraba por teléfono desesperadamente, en eso siento que me brinca a las piernas mi hermoso gato, el sabía muy bien que yo estaba sufriendo y fue a consolarme.
Después que cambie de área de trabajo y la cual consiste en salir de la ciudad de vez en cuando, tuve que pedir a mi hermana que pasara diariamente a dar de comer al gato, a mi regreso encuentro a mi gato en buen estado, pero habían muerto dos de mis plantas. La siguiente ocasión que tuve que ausentarme de mi jaula, le pedí a mi hermana que "cuidará de todo lo que estuviera vivo". Cada vez que regresaba de un viaje la escena era muy similar; me ignoraba, después demandaba atención y todo volvía a la normalidad.
Este año, una amiga protectora de animales me hizo la invitación para que aceptará a una gatita siamés que estaba a punto de ser dormida por la inyección letal. Pensé por un momento, que al traer a casa una novia para Ayax podría romper con el encanto de nuestra soltería. Así que acepte la invitación y llego Maga a casa, una gatita juguetona, hermosa y de buenos modales (aún no es hora que conozca su maullido), come a sus horas, solamente croquetas y mucha agua, pero como casi todas las féminas esta un poco excedida de peso.
Al principio creí que iniciaría una guerra campal por disputarse el trono, pero fue una indiferencia total por parte de Ayax que en lugar de haber roto con el hechizo, ahora somos tres solteros en casa.
Hoy, mi gato lucía cabizbajo, pardo, flaco y sin emoción, así que lo lleve como pude al veterinario, rompí su orgullo al atacarlo con lo que se me ocurriera para poder ponerlo en la bolsa de viaje y así transportarlo, espero que mañana regrese, siento su ausencia y sin él no podría seguir conociendo mi animalismo y su humanidad.
Es necesario hablar de él hoy, pensé por un momento que lo perdería...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario